Habitualmente, los sistemas automáticos se ponen en marcha según los datos que reciben del entorno mediante unos dispositivos llamados sensores.
Los sensores miden o detectan los cambios que se producen en el entorno respecto a ciertas magnitudes: temperatura, posición, velocidad, presión, etc.
Observa aquí algunas situaciones en las que se utilizan tres tipos distintos de sensores de posición: de contacto directo, de proximidad, y de gran distancia.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario